25 de diciembre de 2015

"Los sueños son un motor difícil de encender, pero una vez puestos en marcha, es casi imposible frenarlo." (Leandro Calderone)

¿Qué tan lejos está una utopía de un sueño? Para algunos es lo mismo, otros apuestan a jugar. ¿Por qué no podemos darnos el placer de soñar? Acaso, ¿La única forma de entender la vida es mediante el uso de la razón? Llegó un tiempo de liberación a todo lo que debemos escuchar cotidianamente. Sin sueños no hubiesen habido luchas sociales por ideales comunes, no habría revoluciones, no existirían los triunfos ni las perdidas... y el sentido de vivir no sería cuestionado; la vida no tendría sentido. Uno puede comenzar luchando por objetivos lejanos en el tiempo, más también puede asechar su estadía terrenal con garras que nacen y mueren.  Es muy fácil resignarse a lo "no posible" y ser individualista. Pero, cuando uno menos se lo espera lo imposible se vuelve posible, evidenciando lo que se hizo o no. 

Somos críticos sobre lo que hicimos, sin cuestionarnos lo que queda por hacer. "Vive cada día como si fuera el último" decía Horacio (Carpe diem), ya que al final de este camino la gente no recordará lo que uno hizo mal sino lo que llegó a ser y como. Así cómo parece fácil construir castillos en el aire, costoso es destruirlos; por eso es importante pasar por alto palabras o acciones que quieran hacerse en contra y focalizar sobre el sentido de la construcción.

"The only way to achieve the impossible is to believe it is possible"  (Alice in Wonderland)